HUELGA FEMINISTA

martes, 22 de mayo de 2018


Feminismo, unidad popular y ruptura democrática



LA 4ª OLA DEL FEMINISMO



Una de las claves en la construcción de poder popular ha estado en la autoorganización desde el conflicto del capital con la vida.


El entusiasmo, la euforia, la complicidad, la satisfacción cuando provocábamos la bajada de las persianas del reguero de tiendas del Imperio Inditex o veíamos centenares de delantales colgados en los balcones. El poder. Tomar el espacio público, sin miedo, sintiéndonos protegidas por millones de hermanas en un espacio que habitualmente nos es hostil, sabiéndonos protagonistas de la historia, identificando nuestra fuente colectiva de poder. Evidenciado que nuestros cuerpos precarios ya no pueden más, que vivimos en conflicto permanente, que nuestro único reposo del guerrero posible es el feminismo.

Veníamos lamentándonos de un posible cambio de ciclo, en unos meses en los que el debate territorial lo ha atravesado todo y la conflictividad social se ha expresado de manera fragmentaria y desarticulada. Pues vinieron las feministas a cambiar el marco y a inaugurar una primavera de movilización, en la que feministas y pensionistas andamos tejiendo un proceso confluyente impugnatorio, de desborde y apoyo mutuo. Las conversaciones de bar y de peluquería cambiaron, los representantes de las oligarquías en los parlamentos se vieron obligados a posicionarse sobre una convocatoria de huelga no experimentada antes, en la que inicialmente ni siquiera muchos de nuestros aliados confiaban.

Hemos aprendido que hay margen para seguir haciendo emerger el conflicto, para seguir ensanchando las grietas patriarcales del sistema. Hemos hecho historia. El 8 de Marzo, nos sentíamos parte del hilo violeta de la historia, en una jornada de movilización intergeneracional, en la que las jóvenes nos reconocíamos en las veteranas. El hilo de la lucha de las mujeres que conquistaron los derechos que hoy nos están arrebatando. Somos las nietas de las brujas que no pudisteis quemar decían las pancartas. El 8M no ha sido ni una estación de llegada ni una movilización espontánea. Ha sido hito constituyente de un proceso de acumulación, de toma de conciencia para sí, de politización y revolución cultural en marcha al que le han precedido movilizaciones y victorias sociales relevantes: la dimisión de Gallardón, el 8 de marzo de 2017 con unas movilizaciones que ya entonces fueron masivas y constituyeron el germen de la propuesta de huelga, la expresión de la indignación social durante el juicio a la Manada, con el caso de Juana Rivas… Un proceso de acumulación de fuerzas que lo ha cambiado todo: nada volverá a ser igual tras este 8 de marzo.

Habrá momento para las valoraciones y habrán de realizarse en un proceso amplio de evaluación y debate público en el que las mujeres tomen la palabra. Sin embargo, nos aventuramos a apuntar algunos aprendizajes que nos deja el feminismo para continuar la lucha, para seguir afrontando los retos que tenemos por delante con alegría constituyente.

Primer aprendizaje: la sostenibilidad de la vida sintetiza una propuesta alternativa de país

Lejos de eslóganes y discursos de laboratorio, la huelga se ha construido desde las entrañas, desde el suelo pegajoso, desde el conflicto del capital con la vida. La potencia de la Huelga feminista ha residido en la radicalidad de su discurso, en la transversalidad y diversidad de las formas y espacios de lucha en los que se ha desplegado. Hemos criticado en multitud de ocasiones la hegemonía del feminismo liberal y hemos construido desde la práctica concreta una propuesta interseccional que reconoce y nombra las opresiones que nos atraviesan, que señala la articulación de clase y género. Pues bien, aquella hegemonía ha empezado a resquebrajarse. El mensaje movilizador del movimiento feminista cuestiona el capitalismo y el patriarcado y lanza un mensaje que sintetiza una propuesta alternativa de país, que habrá de ser desarrollada.

La sostenibilidad de la vida como propuesta articuladora de la movilización, no solo ha cuestionado el papel atribuido a las mujeres o su situación desigual respecto a los hombres (que no es poco). Ha propuesto una alternativa de ruptura con el contrato social y el contrato sexual: una nueva forma de organizar las relaciones económicas, políticas, sociales y entre sexos, que parte de la constatación de que nuestra explotación, nuestra opresión es estructural y hunde sus raíces más profundas en el capitalismo patriarcal. Por ello nos tildaron de peligrosas, porque hace tambalear los cimientos de su sistema. Porque señala los beneficios que el sistema extrae de nuestro trabajo, porque señala la naturaleza de las violencias que se ejercen sobre nosotras, porque no le duelen prendas a la hora de señalar los privilegios que han obtenido los hombres del mismo durante siglos. Tenemos ahora el reto de consolidar la hegemonía, elaborar propuestas concretas, no bajar la guardia ante los intentos de descafeinar las demandas y capturar la potencia transformadora del feminismo que con total seguridad promoverán los guardianes del orden establecido.

Segundo aprendizaje: es posible y necesario recuperar la huelga como herramienta política

Muchas de las mujeres que participaron del 8M era la primera vez en su vida que secundaban una huelga. Muchas por jóvenes, otras muchas por desempeñar trabajos no remunerados y no haberse sentido interpeladas en convocatorias anteriores que circunscribían su ámbito de convocatoria al laboral. ¿Desde cuándo llevábamos sin ser convocadas y tomar parte de la organización de una huelga? 2012 parece un pasado muy remoto.

El austericidio, la precarización de las condiciones de vida, el miedo y la suspensión de facto del derecho a huelga entre cada vez más amplios sectores de la clase trabajadora, ha provocado que la huelga general estuviera en el cajón de los imposibles y absolutamente fuera de la agenda política y social. Pues bien, las mujeres la hemos puesto en agenda. El feminismo ha recuperado la huelga como herramienta política y lo ha hecho, desde un profundo y participativo ejercicio de creatividad, sorteando los obstáculos y resistencias, innovando en tres dimensiones: 1) una huelga política e ideológica, que se ha desplegado más allá de lo laboral, visibilizando trabajos desvalorizados por el sistema y poniendo en el centro la contradicción capitalista de la reproducción social; 2) una huelga en la que el sujeto político hemos sido las mujeres; 3) una huelga convocada por el Movimiento Feminista, desde abajo, tejiendo alianzas en todos los frentes, con la construcción de unidad popular como estrategia.

El feminismo nos ha enseñado que aun en tiempos de máxima precariedad, es posible organizar una huelga general. Nos ha lanzado una invitación a repensar los límites de lo posible y a experimentar nuevas formas de huelga inclusivas por empoderadoras.

Tercer aprendizaje: la construcción de unidad popular ha de sustentarse en procesos radicalmente democráticos en los que el feminismo sea eje vertebrador

Cuando la estudiante, la vecina, las madres del AMPA o las abuelas que vienen del año el hambre y que con sus raquíticas pensiones sostienen la vida de sus familias, se pegan semanas conspirando, quedando en manada para acudir al 8M, es que el desborde popular ya se ha producido. Cuando aparecen un montón de hombres que se interesan por cuál ha de ser su papel en esta huelga, y otros tantos que no se atreven a expresar públicamente que no son feministas, es que el proceso ha alcanzado unos niveles de contagio y legitimación social que nos permiten afirmar, tal y como señala Rosa Cobo, que estamos ante la 4ª ola del feminismo. Una cuarta ola fraguada a nivel internacional, en la que el movimiento en España está jugando un papel vanguardista.

Una de las claves en la construcción de poder popular ha estado en la autoorganización desde el conflicto del capital con la vida. La organización en primera persona desde espacios no mixtos en los que las mujeres nos hemos reconocido, hemos identificado lo que nos duele y nos une y construido una propuesta de acción política común con un mensaje claro: un modelo económico y social que nos mata, agrede, cosifica, explota, precariza y oprime, es insostenible con la reproducción de una vida digna de ser vivida.

La radicalidad democrática de un proceso que ha evidenciado de nuevo la crisis de mediaciones y de las estructuras de representación, creando redes horizontales de activistas que se multiplicaban y desplegaban de manera incontrolada. Creando una maraña de feminismo, que ha vencido la frontera de lo doméstico haciéndose presente en la cotidianeidad de la vida de este país, pariendo un fenómeno social que ha tenido su base de operaciones en las centenares de asambleas feministas unitarias, urbanas y rurales, que se han constituido como dispositivos de poder popular y feminista. Espacios no exentos de contradicciones que han dado ejemplo sobre cómo ha de construirse un movimiento político, social y cultural radicalmente democrático, que ponga las condiciones materiales de existencia en el centro del debate político. Esto nos sitúa ante un reto mayúsculo: seguir tejiendo la unidad desde el conflicto del capital con la vida, integrar el feminismo en nuestra práctica política cotidiana, seguir haciendo Historia.


domingo, 20 de mayo de 2018


Nuevos tiempos, igual lucha de clases
Si a día de hoy yo tuviese que definir el Pacto del Toledo, diría que es el órgano que adapta las necesidades del capital financiero respecto a la Seguridad Social, convenientemente maquillado de “necesidades”, “reformas” y “sostenibilidad” para que las cúpulas que hablan en nombre de la clase obrera puedan justificar a ésta sus políticas de recortes.



La Seguridad Social fue la conquista de la clase trabajadora como elemento equilibrador y garante de los derechos sociales y democráticos de los trabajadores dentro del no completamente alcanzado Estado del Bienestar. Esa generación, hoy en forma de pensionistas, vuelve a la acción para indicarles el camino a la nueva clase trabajadora, para que nadie que no defienda sus derechos pueda hablar en su nombre.
Estamos en 1995 en un periodo de crisis económica, donde las empresas optaron por las jubilaciones anticipadas para reestructurar sus plantillas y aumentaron el número de despidos, existía un paro estructural agrario consolidado por la entrada en la Unión Europea,  fraude en las cotizaciones sociales empresariales cuya consecuencia fue gran descenso de las aportaciones y el incremento de los gastos… Todo esto sometía a presión al Sistema Público de Pensiones cuya estabilidad ponía interesadamente en duda la derecha política y económica.
Con la hegemonía del discurso neoliberal, la práctica totalidad del arco parlamentario crea los Pactos de Toledo, como un  elemento estabilizador de dicho Sistema Público de Pensiones, contando con la aprobación de los agentes sociales “representativos”.
Si a día de hoy yo tuviese que definir el Pacto del Toledo, diría que es el órgano que adapta las necesidades del capital financiero respecto a la Seguridad Social, convenientemente maquillado de “necesidades”, “reformas” y “sostenibilidad” para que las cúpulas que hablan en nombre de la clase obrera puedan justificar a ésta sus políticas de recortes. O como dice el Catedrático Juan Torres “es una expresión paradigmática del camino más tortuoso de privatización atenuada, progresiva o implícita que se ha seguido en muchos países en donde existe un cierto equilibrio de poder y, al mismo tiempo, grandes dificultades para afrontar rotundamente los costes sociales de todo tipo que conlleva la privatización explícita del sistema público de pensiones”.
Hoy 22 años más tarde aquella clase trabajadora de 1995, se siente engañada y hoy, convertida en pensionista, no formando parte del ámbito de representación ni actuación sindical, observa  la ineptitud y la incapacidad tanto de los partidos políticos como de los mal llamados agentes sociales que “pretenden representarlos” sin legitimidad jurídica alguna.
Por parte de los partidos políticos se encuentran con que el PSOE en 2011 saca adelante la contrarreforma de las pensiones mediante  la ley 27/2011, de 1 de agosto, con el voto a favor de CIU, y gracias al acuerdo del 2 de febrero de 2011 con  UGT, CCOO, CEOE y CEPYME, pero, en un mero ardid político y sabiéndolo aprobado, con el voto en contra del PP.
Pero cuando éste llega al poder no solo no la ha derogado, tal y como prometió en la elecciones, sino que la impulsó. Luego el PSOE, actuando igual que el PP en 2011, vota en contra de la ley 5/2013 del Índice de Revalorización y Factor de Sostenibilidad que el Gobierno del PP aprueba, pasándose de nuevo por alto el Pacto de Toledo. Con aquella ley, nacida del informe del famoso “Comité de Expertos” de Fátima Báñez, del cual formaban parte varios ex altos cargos de Zapatero y Miguel Ángel García, vinculado a CCOO, que avaló el informe con un voto particular, se dejó la decisión de subir las pensiones, en mayor o menor medida, a los gobiernos de turno. Siendo cómplices uno de las reformas del otro, ya que el PSOE, aunque todos los días critica la reforma del PP, solo se limita a presentar Proposiciones No de Ley  al respecto y sigue apoyando el articulo 135CE –pactando por ambos partidos con nocturnidad y alevosía y piedra  angular del techo de gasto y de la pérdida de soberanía económica de nuestro país-, lo que todo indica que si nuevamente gobernasen, nada garantiza que deroguen ni el Índice de Revalorización ni el Factor de Sostenibilidad.
Por otro lado, los pensionistas se preguntan y cuestionan cual ha sido el papel de los famosos agentes sociales que tenían que salvaguardar sus intereses. Según CCOO, “la presencia de sindicatos y empresarios en el Acuerdo de Reforma del 2011 (en el cual el poder adquisitivo de los pensionistas se vio reducido en un 20% anual), garantiza la continuidad del método de reformas negociadas asegurando el papel de los agentes sociales en el seguimiento del sistema y blindando su capacidad para seguir incidiendo sobre el mismo en el futuro. El Gobierno ha aceptado que la reforma siga la lógica de equilibrio propuesta por las organizaciones sindicales, y los sindicatos mayoritarios han aceptado adelantar reformas que habrían de hacerse en próximos años”.
Las palabras y la nula actuación por parte de los agentes sociales desde el 2010, donde no dejan claro si lo que garantizan es el futuro de los trabajadores y trabajadoras, o garantizan el futuro de sus propias estructuras en el gobierno de las Pensiones convirtiendo el Pacto de Toledo en, exclusivamente, el acuerdo político-social de consentimiento para realizar dichas reformas. Miles de jubilados han decidido organizarse y lanzarse a las calles “contra las pensiones de miseria” y contra un sistema que no los representa: “el Pacto de Toledo”.
Dichas centrales sindicales, bien es cierto que han exigido la derogación de la reforma del PP, pero no la del 2011. Para el colectivo de los pensionistas y jubilados, exigir la derogación de todas las reformas de pensiones es una obligación democrática de cualquiera que diga querer representar los intereses de los trabajadores. Y cualquier comisión político-social en defensa de la viabilidad del sistema público de pensiones debe tener representación del colectivo afectado, y no  de aquellos que se llaman agentes sociales que no pueden demostrar su representatividad en éste sector de los pensionistas, y menos aún por organizaciones empresariales que en el momento de la jubilación ya desaparecen de la vida de éste colectivo.
Aunque tanto el Gobierno como el lobby financiero intente discutir su papel en el diseño de una reforma integral del sistema que salvaguarde sus intereses y su futuro de forma digna y suficiente, éste colectivo de la sociedad –ya organizado en toda España por la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones- no se va a resignar, y con la presión que ejercen en las calles y siendo consciente del poder electoral que poseen, lucharán para que la clase obrera vuelva a recuperar su sueldo diferido en las pensiones, que por derecho les corresponden.
La Seguridad Social fue la conquista de la clase trabajadora como elemento equilibrador y garante de los derechos sociales y democráticos de los trabajadores dentro del no completamente alcanzado Estado del Bienestar. Esa generación, hoy en forma de pensionistas, vuelve a la acción para indicarles el camino a la nueva clase trabajadora, para que nadie que no defienda sus derechos pueda hablar en su nombre.

Victoria Portas es portavoz de la Coordinadora Estatal en Defensa del Sistema Público de Pensiones


miércoles, 9 de mayo de 2018


El Capital, contra las zonas rurales

MACROGRANJAS Y MEGAPROYECTOS MINEROS, ÚNICA ALTERNATIVA DEL CAPITAL PARA LA ESPAÑA DESPOBLADA

El medio rural no está aceptando su desaparición en silencio. Ante cada proyecto, se yergue una Plataforma ciudadana.



Desde el éxodo rural que se inició durante el franquismo, algunas de las zonas rurales de nuestro país se encuentran en una caída libre poblacional ante el que no hay retroceso a la vista. Es el desafío de la despoblación, que algunos autores han calificado como la “España vacía”. Zonas como Soria, con índices demográficos equivalentes a Laponia (no en vano hay quien la llama la “Laponia del Sur”).

La despoblación es una consecuencia de muchos factores. Uno de ellos es la intensificación productiva del campo consecuencia de la mecanización, que creó grandes tasas de paro en el campo de unas regiones, y directamente desaparición del medio rural en otras. Otro es que en las regiones más afectadas por este problema, las derechas han impuesto un modelo de ordenación territorial que prioriza la creación de instituciones caciquiles, útiles para la creación de redes clientelares que aseguran réditos electoralistas, por encima de modelos de ordenación orientados a planes de desarrollo al servicio del crecimiento rural. Pero el aspecto más crucial de todos es que el modelo de desarrollo del capitalismo nunca ha contado con ciertas regiones. Convaleciente el modelo agrarista que alimentaba las zonas rurales hace décadas, y en un país donde el control del déficit paraliza cualquier iniciativa política, el capitalismo no ofrece salidas a su medio rural. Por eso la muerte de la minería del carbón está teniendo unas consecuencias sociales tan tremendas para las comarcas que se dedicaban a este sector de manera casi exclusiva, fenómeno no siempre comprendido desde otros territorios.

Desde hace décadas se fortalece un círculo vicioso: menos población significa menos recursos para servicios públicos, y menos servicios públicos significan menos población. Administraciones obsesionadas con la reducción del déficit y la deuda aplican criterios de economía neoliberal, aplicando economías de escala a los servicios públicos que conducen inevitablemente a su mengua y desaparición.

En este contexto aparecen dos tendencias que cobran cada vez más fuerza en la España postcrisis: la creación de grandes macroganaderías y la entrega de recursos naturales a multinacionales para la implantación de proyectos mineros.

En Salamanca, al oeste de Castilla y León, la amenaza de un megaproyecto de minería de uranio a cielo abierto, con una planta de concentrado, está siendo objeto de movilizaciones cada vez más masivas. Un proyecto que coincide con una zona declarada Red Natura 2000 y Zona de Especial Protección de Aves, con varios procedimientos judiciales abiertos en su contra y que ha suscitado la unanimidad de los grupos políticos portugueses, que han demandado a España que se consulte a su país. Decenas de familias ganaderas de la zona sufren diferentes procedimientos de expropiación de sus tierras, observando cómo una empresa arruina la producción agrícola y ganadera de una zona a cambio de sólo 10 años de trabajo (según consta en el proyecto de la empresa). Detrás se encuentra la multinacional Berkeley, quien cuenta entre sus partidarios a lobbistas del PP, entre ellos a Manuel Lamela, número dos de Cañete cuando éste era ministro de agricultura y que fue contratado como lobista en Bruselas un mes después del nombramiento de Cañete como comisario europeo de Energía (la empresa recibió luz verde unos meses después).

El del Uranio no es el único caso. Tres proyectos de minería de feldespato están vigentes en la provincia de Ávila. En Cáceres miles de personas se manifiestan contra un proyecto de minería de Litio. En Castilla-La Mancha el año pasado la movilización popular consiguió tumbar una mina de tierras raras. El Capital pretende entregar los recursos minerales del medio rural a grandes multinacionales, dando la puntilla a cualquier intento de regeneración de dicho medio.

En cuanto a las macroganaderías, se trata de un fenómeno en auge. En Noviercas (Soria), un grupo navarro pretende abrir la mayor explotación láctea de todo Europa, con 20.000 vacas. En Cerecinos de Campos (Zamora), la empresa Innovaporc pretende poner en marcha una macroganadería de porcino, con 3.444 madres que producirían unos 70.000 lechones. Sólo en Castilla y León hay más de 700 municipios afectados por proyectos de este tipo. El dato paradójico es que, a medida que Castilla y León aumenta su producción ganadera, el número de explotaciones disminuye. Es decir: no se crea riqueza sino que se concentra la ya existente. Es la Ley de Concentración del Capital que Marx nos explicó perfectamente. Mientras que con las pequeñas y medianas explotaciones la riqueza se disemina a lo largo del territorio, creando la última trinchera de fijación de población contra la despoblación, las macroganaderías concentran la riqueza en manos de grandes multinacionales, con unas consecuencias sociales y ambientales catastróficas. Sólo un dato: la cantidad de excrementos que generará la macrovaquería de Soria equivale a 50 veces los excrementos que genera toda la provincia.

Quizá lo esperanzador de este fenómeno es que el medio rural no está aceptando su desaparición en silencio. Ante cada proyecto, se yergue una Plataforma ciudadana. Zonas que se caracterizaban por un voto conservador comienzan a organizarse en movimientos sociales cada vez más influyentes. Ganaderos y ganaderas locales, en alianza con población vinculada y activistas tradicionales del movimiento ecologista y la izquierda política, han protagonizado movilizaciones de calado. La derecha ve crecer una contradicción que tendrá que saber manejar en los próximos años: su base social tradicional, los pequeños propietarios agrarios, ve violentada su forma de vida por el capitalismo neoliberal. Emerge un nuevo sujeto político, que se estructura en torno a la defensa del territorio. La tarea de la izquierda en este campo es colaborar con este nuevo sujeto político para vertebrar un gran movimiento de defensa del territorio rural frente al gran capital internacional.



sábado, 5 de mayo de 2018


El PCE muestra su satisfacción por la disolución ETA y exige pleno reconocimiento para todas las víctimas del terrorismo y de violaciones graves de DDHH





ENRIQUE SANTIAGO: “EL ESTADO TAMBIÉN DEBE PEDIR PERDÓN POR EL USO DE LA TORTURA Y EL TERRORISMO DE ESTADO”

El PCE ha mostrado su “satisfacción” por el anuncio de disolución de ETA, enun comunicado hecho público en el que también "felicita a toda la sociedad vasca, la verdadera protagonista de esta victoria histórica" y en el que manifiesta “un expreso reconocimiento a todas las victimas y les traslada su apoyo y solidaridad”. En declaraciones a los medios, el secretario general del PCE, Enrique Santiago ha valorado positivamente que ETA haya iniciado “el itinerario para pedir perdón a sus víctimas, pero creemos que aún queda un largo camino por recorrer para reconocer a todas las víctimas”.

El comunicado del PCE también señala que la decisión de ETA "es consecuencia del sentimiento, las luchas y el clamor popular de rechazo a la violencia que desde hace años ha vivido el País Vasco para poder iniciar un nuevo periodo en la historia de Euskadi donde los problemas históricos del pueblo vasco -de índole político, social y nacional-, puedan solventarse mediante el dialogo y la confrontación exclusivamente política en las instituciones democráticas".

En la misma línea, el comunicado señala que "la violencia y el terrorismo en Euskadi además de provocar miles de víctimas y dolor en el País Vasco, también a militantes del PCE, han impedido que el pueblo vasco pudiera organizarse eficazmente en la lucha política contra la explotación a la que el capitalismo somete a la clase obrera sin importarle la nación o nacionalidad a la que pertenezcan", al mismo tiempo que “ha sido utilizada para endurecer la legislación y la práctica judicial sobre libertades públicas en toda España, como acredita la desmesurada aplicación del delito de enaltecimiento del terrorismo para cercenar la libertad de expresión o de opinión”.


“El estado también debe pedir perdón por el uso de la tortura y el terrorismo de Estado”

El secretario general del PCE, Enrique Santiago considera que “ha llegado el momento de que el estado también pida perdón por el uso de la tortura y las prácticas de terrorismo de Estado que ocurrieron en el País Vasco con la excusa del combate a ETA”. “No hay atajos en el estado de Derecho y es inaceptable que un estado que se dice democrática haya recurrido a estas lamentables vías”, recalcó Enrique Santiago.

Por último, el comunicado afirma que con “la autoridad moral” que da al PCE haber rechazado siempre y de forma expresa la violencia terrorista de ETA” y haber manifestado “su total apoyo a las víctimas de ETA, hoy exige con más fuerza que nunca al Estado que adopte de forma urgente las medidas necesarias para acabar con el inmenso fenómeno de la impunidad de los crímenes del franquismo”.

En la misma línea, el máximo dirigente comunista ha llamado “a acabar con todas las impunidades que existen en nuestro país y reconocer a todas las víctimas de las graves violaciones de los derechos humanos”, afirmando que “no tiene justificación alguna que sean las víctimas del franquismo las únicas que quedan sin recibir el debido reconocimiento de las instituciones y sin recibir el trato que merecen ellas y sus familiares”.


martes, 1 de mayo de 2018


Siria: la guerra de Trump

EL PELIGRO DE GUERRA AUMENTA EN LA MEDIDA QUE LA OPINIÓN PÚBLICA CALLA, OTORGA Y CONSIENTE

Rajoy ni fue informado ni se le consultó, pero Rota sigue siendo el punto desde donde salieron los navíos que bombardearon Siria.



Occidente envía 103 misiles y lo llaman “democracia”. Cuba envía 2000 médicos a Siria y lo llaman “dictadura”.

Los tambores de Guerra resuenan cada vez con más fuerza, el ataque a Siria del 14 de abril no es sino un punto y seguido. Rusia, Siria e Irán prometieron responder y lo han hecho. El fracaso del ataque es la primera muestra. Más del 70% de los misiles lanzados fueron abatidos por las defensas antiaéreas o fallaron gracias a las interferencias electrónicas. Ha sido la primera batalla de gran calado sin muertos. Trump jactancioso afirma que todos los cohetes acertaron. Los videos demuestran lo contrario. Un ejemplo los 8 misiles lanzados por cuatro aviones de Reino Unido y supuestamente de última generación han servido para arar tres campos de patatas; fueron desviados por las interferencias. No ha sido un ataque ni pequeño ni puntual. El balance para los agresores es patético, a pesar de que los objetivos eran múltiples y cubrían gran parte del país, el ejército sirio no perdió ni un solo activo militar. Los informes se suceden pero hay dos especialmente significativas: El primero es que Trump pretendía un ataque más amplio que incluiría las bases rusas e iranís en territorio sirio. Las consecuencias hubieran sido obvias: la Tercer Guerra Mundial. La segunda; submarinos fragatas y aviones persiguieron durante horas a un submarino británico en aguas territoriales sirias evitando que atacase.

Al parecer el Secretario de Defensa Mattis se opuso al ataque. El día 12 declaró que no tiene pruebas que demostrasen la existencia del supuesto ataque químico de la Ghouta. La posición política de este personaje se ha debilitado al enfrentarse al presidente. Cuenta los días que le quedan en el cargo (los grandes cargos políticos en la administración Trump duran menos que el trabajo en una ETT).

Con este ataque y la inoperancia de la ONU (el Consejo de Seguridad se ha negado a condenar los ataques) el orden internacional va camino de convertirse en una mala película de vaqueros donde sólo impere la razón de la fuerza y no la fuerza de la razón. Todo esto nos retrotrae al inicio de la II Guerra Mundial y a la época de las cañoneras. ¿Quién ha dado permiso a Occidente para convertirse, en gendarmes del mundo…?

Hace ya 17 años que EEUU pretende controlar Oriente Medio y prolongar su orden imperial. El ataque a Siria no es por unos supuestos “muertos” por gas de los cuales nadie da paradero. No se organiza tal crisis internacional por una cuestión tan nimia si lo comparamos con las decenas de miles, sino millones, de asesinados en estos años por las guerras del Imperio y sus secuaces. Va de cambio geopolítico, de pérdida o ganancia de liderazgo internacional.

Caída Duma, la última ciudad importante en manos de los grupos terroristas, la guerra claramente se inclina a favor del gobierno sirio. EEUU y sus satélites (Reino Unido y Francia especialmente) pretenden vengarse bombardeando el país. La excusa como todos sabemos es el supuesto uso de armas químicas. ¿Por qué las debía utilizar el ejército sirio si la batalla en la Gouta Oriental estaba ganada desde hacía semanas? El ejército sirio sabía que EEUU buscaba un pretexto para atacar. Trump anunció el 29 de marzo su intención de retirarse del escenario bélico, sus generales le conminaron a quedarse porque es posible que se produjera un ataque químico. ¡Sabían lo que iba a pasar 10 días antes de que ocurriera! Finalmente el 7 de abril se hicieron públicas las denuncias y se mostraron los videos. ¡Un helicóptero había dejado caer un cilindro de gas sobre Duma y había matado a cientos de personas! Después se redujo el número, después se aumentó, al final nos enseñaron un bidón metálico que había atravesado dos suelos de hormigón y se había empotrado contra una cama que quedó intacta, tanto es así, que la bombona estaba perfectamente sellada. No tenía fisuras. Dos días más tarde otro video mostró un segundo cilindro ¿pero no se había lanzado sólo uno? ligeramente chamuscado pero sin derramar su contenido. La situación nos hace recordar la muestra de ántrax presentada por Colin Powell en el Consejo de Seguridad de la ONU y que sirvió para justificar el genocidio del pueblo iraquí. La agresión pretendía varios objetivos: El primero, debilitar las capacidades del ejército sirio (especialmente su aviación). El segundo, reducir la competencia de las farmacéuticas sirias y destruir su infraestructura industrial. En Siria se producen medicamentos a muy bajo costo (por eso han destruido una fábrica de medicamentos) y lo han intentado con otras. El tercero, debilitar la posición rusa en el escenario internacional y tener una excusa más para aumentar las sanciones contra Moscú (el objetivo es boicotear el Mundial de Fútbol). El cuarto, dar una inyección de moral a las alicaídas tropas terroristas. Y el quinto, y más peligroso, una prueba para un futuro ataque nuclear contra Rusia. Es un ensayo con todo donde se han puesto a prueba las capacidades defensivas del estado sirio y en parte la tecnología rusa. El resultado enseña que un ataque de estas características implicaría que Rusia bien pudiera evitar gran parte de los misiles nucleares mientas EEUU podría sufrir una represalia demoledora.

Hubiera sido difícil que sistemas antiaéreos de la época soviética pudieran por si solos repeler un ataque tan masivo y con tantos blancos posibles sino hubiera sido porque Rusia e Irán han mejorado los sistemas de defensa del gobierno sirio. En represalia por el ataque, Moscú proporcionará a Damasco terroríficos S-300 (Israel tendrá muchos problemas).

La democracia ha sufrido un varapalo enorme. Los líderes del “mundo libre” se han lanzado a una acción bélica sin contar con el permiso de sus respectivos parlamentos. ¿Dónde queda la democracia parlamentaria y el control del ejecutivo? El mundo “libre” ofrece ahora un alto el fuego, después de que la lluvia de misiles no haya servido para nada. Nada tienen que ofrecer. La situación está derivando hacia un enfrentamiento bélico aún no concluido. Un grupo naval encabezada por el portaaviones USS Harry Truman ha zarpado desde Norfolk en dirección al Mediterráneo. Tardará unas semanas en alcanzar la zona de conflicto.

Aún no está todo dicho, hay disensiones importantes entre los aliados de EEUU. La señora Merkel no quiso implicarse en el ataque. Italia y otros países de la OTAN no lo ven claro. Rajoy, se ha comportado como lo que es, el palanganero de Trump, ni fue informado ni se le consultó, pero Rota sigue siendo el punto de partido desde donde salieron los navíos que bombardearon Siria. En caso de represalia España estaría, como tantas veces hemos denunciado en el epicentro del huracán.

Se echa en falta una posición radical de la izquierda política y sociológica en contra de la guerra. En general ha habido un enorme silencio. Han sido muy pocas las voces, el PCE una de ellas, que se han opuesto a este sinsentido que nos arrastra a todos al precipicio. ¿Dónde están los grupos anti-guerra que tanto se manifestaron contra la invasión de Iraq? Muchos de ellos en estos siete años han jugado a defender a la “revolución siria”. ¿De qué lado se pondrán ahora?

La oposición de izquierdas en España, pendiente de sus propias cuitas internas, se haya desaparecida. Más allá de los comunicados o las palabras es preciso organizar, movilizar y concienciar que la guerra en Oriente Medio y en ningún otro país no nos es ajena. El peligro de guerra aumenta en la medida que la opinión pública calla, otorga y consiente. Las fuerzas del enemigo se incrementan gracias a nuestra debilidad. Sólo desde la fuerza que da la razón y la organización es posible revertir esta situación que nos empuja al abismo de una guerra mayor.

Eduardo Luque Guerrero



domingo, 29 de abril de 2018


MANIFIESTO del PCE y UJCE en el 1º DE MAYO de 2018



Trabajo digno para una vida digna



El próximo 1º de mayo llamamos a la movilización para llenar las calles de trabajadores y trabajadoras en una jornada de celebración y reivindicación del derecho al trabajo digno y de calidad para las y los trabajadores. Es el día de la clase obrera, de la conmemoración de su lucha histórica por la conquista y defensa de sus derechos.

Esta jornada de lucha y reivindicación de la clase obrera viene precedida por una huelga feminista el 8 de marzo que ha sido histórica, así como por masivas movilizaciones en defensa del sistema público de pensiones. El trabajo que desde el movimiento feminista de clase y de pensionistas se está llevando a cabo para generar conciencia de pertenencia a un colectivo, con los mismos intereses y con los mismos problemas, debe ser guía para el movimiento obrero internacional. Reivindicamos el carácter unitario de todas estas luchas y el próximo 1º de mayo es una ocasión más para demostrar que la unión es la condición fundamental para la consecución de los derechos colectivos que están siendo objeto de agresión por parte del capital. 

Tras la crisis sufrida en los últimos diez años se han producido reformas legislativas que tenían por objetivo dotar de “legalidad” a la injusticia. Con ellas se pretende legitimar políticas supuestamente necesarias para salir de la crisis. Para la oligarquía y la clase dominante salir de la crisis es desmantelar el Estado Social previsto en nuestra Constitución, objetivo al que se están aplicando sin descanso. La crisis ha supuesto un insultante incremento de las desigualdades y un incremento de la acumulación de riqueza en cada vez menos manos, precisamente las de aquellos que la provocaron. Pretenden convencernos de que no hay otro modelo social posible y que la clase obrera, la inmensa mayoría, debemos resignarnos a sobrevivir sin derechos, sin protección de las instituciones y compitiendo entre los pobres disputándonos las migajas sobrantes de su festín de opulencia. Y denunciamos sus injustas y crueles guerras, orquestadas por intereses inconfesables, negando la paz y el desarrollo de los pueblos. La solidaridad internacional y la sororidad de clase es el arma para construir la paz con justicia social.

España se niega en la práctica al cumplimiento de leyes y convenios internacionales y nacionales que obligan a garantizar los derechos de las y los trabajadores, derechos incluidos en distintos pactos políticos, económicos y sociales. Ejemplos de ellos son el incumplimiento de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de la Constitución de 1978 o de la negociación colectiva. 

Este 1 de Mayo debe ser una jornada de reivindicación de la inmensa mayoría por una apuesta clara e irrenunciable por los derechos fundamentales de la clase obrera: derecho a un trabajo digno, a un salario digno, a condiciones laborales dignas y compatibles con la vida, derecho a la igualdad real y a la no discriminación, derecho a la salud y a la protección y prevención, derecho a prestaciones sociales dignas, derecho a la educación y a la formación, derecho de nuestras familias y miembros dependientes a tenernos y a tener entre todas una sociedad digna y protegida. Porque el bienestar de todas contribuye al bienestar de cada una.


Denunciamos también las restricciones a la libertad de expresión, de opinión, a los derechos de manifestación y de huelga que vienen siendo impuestas de forma coordinada por la acción legislativa del Gobierno del PP y Ciudadanos y la aplicación cada vez más autoritaria de las leyes por el poder judicial. Se trata de la habitual estrategia de aplicación de medidas limitativas de derechos fundamentales y libertades en momentos de incremento de la movilización social y de las luchas populares, pretendiendo utilizar la represión civil y política para truncar justas y legítimas reivindicaciones sociales. Manifestamos nuestra solidaridad con todas las personas que sufren la represión con la que reaccionan las instituciones caducas e incapaces de asumir el conflicto social y político que generan sus recetas. No queremos mártires, pero tampoco nos vamos a llamar a engaños ni a dejar de asumir nuestro compromiso con la lucha y la necesidad de fortalecernos y protegernos entre todas. Por cada acto de represión a cualquier compañero en lucha, estaremos trabajando por aunar todas las herramientas organizativas de las que dispone la clase obrera: sindicatos, movimientos sociales, plataformas, asambleas…; en cualquier ámbito sectorial o territorial, estamos llamados a unirnos frente a los ataques. Hacemos nuestro el lema “nos tocan a una, nos tocan a todas”.

El PCE y la UJCE, como organizaciones que somos del pueblo, de la clase obrera, asumimos el compromiso de trabajar por la unidad y el fortalecimiento del movimiento obrero, para contribuir a la construcción de un modelo económico, político y social alternativo al actual sistema capitalista y patriarcal; que ponga en el centro la vida, la vida digna de la inmensa mayoría, para construir un sistema que pueda garantizar el mayor disfrute y calidad de los derechos económicos, laborales, políticos y sociales que nos están siendo negados.

Llamamos a esta movilización con la alegría de luchar y de pertenecer a la clase obrera. Todas y todos aquellos que intentamos sobrevivir de nuestro trabajo en la gran empresa o en la mediana y pequeña; por cuenta ajena o por cuenta propia y no menos ajena; con papeles o sin ellos; indefinidos o temporales; nativa o extranjera; jóvenes y no tanto; organizados sindicalmente o resistiendo y luchando de otras maneras; las que tienen un empleo y las que no; las que tienen miedo a perderlo; las que difícilmente 
llegan a fin de mes, las que no y las que tienen miedo a no conseguir sobrevivir cada día; las que acuden a su empleo perdiendo la salud, o con miedo a cuidarse porque cada día hay que elegir entre lo malo y lo peor; las que tuvieron que salir de este país para tener un futuro laboral, vital, que aquí se les niega; TODAS sufrimos un sistema injusto, cuyo objetivo del máximo beneficio económico de unos pocos choca frontalmente con nuestro objetivo de una vida digna para todas.


¡UNA SOLA CLASE OBRERA, UNIDA EN LA LUCHA!
POR PAN, TRABAJO, TECHO E IGUALDAD!
¡PORQUE FUERON SOMOS, PORQUE SOMOS SERÁN!

miércoles, 25 de abril de 2018


El Banco Mundial recomienda eliminar los salarios mínimos y los derechos laborales

El informe no contempla la posibilidad de que los gobiernos del mundo simplemente aumenten los impuestos sobre las corporaciones y sus inversores para proporcionar a todos los ciudadanos derechos y sueldos dignos.
Un borrador del Informe anual de desarrollo mundial del Banco Mundial dice que sus estados acreedores (los países más pobres del mundo) deberían eliminar sus reglas de salario mínimo, permitir que los empleadores despidan trabajadores sin causa y revocar leyes que limiten los términos abusivos del contrato de empleo.
El Banco Mundial argumenta que esto es necesario para evitar que los empleadores simplemente inviertan en automatización y eliminen a los trabajadores por completo.
El informe no contempla la posibilidad de que los gobiernos del mundo simplemente aumenten los impuestos sobre las corporaciones y sus inversores para proporcionar a todos los ciudadanos derechos y sueldos dignos.
Los países pobres, especialmente los países descolonizados, a menudo están endeudados con organizaciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, a veces porque se vieron obligados a comprar literalmente su libertad, como Haití, cuya población descendiente de esclavos tuvo que enviar una porción considerable de su PIB anual a los descendientes de esclavistas franceses hasta 1947, otras veces porque su riqueza fue saqueada por colonos durante y después del período colonial, y en otros casos porque las naciones ricas acreedoras fueron cómplices en la exfiltración del tesoro de la nación por políticos gángsters, una práctica que continúa hasta el día de hoy.
En general, los países cargan más deudas de las que pueden pagar, y se tambalean al borde del incumplimiento continuo, poniéndolos a merced de las organizaciones de acreedores, que pueden ordenar cambios en las leyes nacionales, ventas de industrias y activos públicos y otros medidas que reducen aún más la capacidad de los estados deudores para prosperar, creando más deuda y concesiones más profundas.
Las recomendaciones del Banco Mundial parecen el comienzo del fin del capitalismo de etapa tardía, un reconocimiento de que la era de la posguerra en la que la explotación cruel de los trabajadores se consideraba un error en lugar de una característica está llegando a su fin, y un retorno a un tipo de feudalismo de mercado, donde los derechos de propiedad, sin importar cuán corruptos sean sus orígenes, siempre prevalecen sobre los derechos humanos.
Hace cinco años, el World Development Report 2013 del Banco Mundial concluyó que las regulaciones laborales tenían poco o ningún impacto en los niveles de empleo, pero el borrador para el World Development Repor 2019 dice que si los trabajadores son caros de despedir, menos serán contratados. “Las regulaciones onerosas también hacen que sea más caro para las empresas reorganizar su fuerza de trabajo para adaptarse a las tecnologías cambiantes”.
El informe se está preparando en medio de una creciente especulación sobre el impacto de la inteligencia artificial y la automatización en el empleo y los salarios en las próximas décadas.
“Los rápidos cambios en la naturaleza del trabajo ponen una prima en la flexibilidad para que las empresas ajusten su fuerza laboral, pero también para aquellos trabajadores que se benefician de mercados laborales más dinámicos”, dice el borrador.
Bakvis dijo que el borrador “presenta un programa de política de desregulación extensiva del mercado laboral, que incluye salarios mínimos más bajos, procedimientos flexibles de despido y contratos de horario cero al estilo del Reino Unido”. La disminución resultante de los ingresos de los trabajadores se vería compensada en parte por un nivel básico de seguro social que se financiaría en gran medida con impuestos al consumo regresivos “.

Kaosenlared